Por: Víctor De La Hoz

En un escenario donde el diálogo se convierte en la principal herramienta contra la guerra, el Salón Cayena de la Casa Club de la Universidad Autónoma del Caribe fue sede del conversatorio “La Construcción de Paz en el Caribe”, un espacio académico que reunió a representantes del Gobierno nacional, delegados del Espacio de Conversación Socio-jurídico (ECSJ) con el Ejército Gaitanista de Colombia (EGC), autoridades universitarias y estudiantes, con el objetivo de analizar los retos y particularidades del proceso de paz total.
El panel principal contó con la participación de Alvaro Jiménez Millán, coordinador de la delegación del Gobierno en el ECSJ con el EGC, y Armando Woriyú Valbuena, también delegado gubernamental. Por parte del grupo armado, asistió Alfonso Mauledoux, delegado de las Autodefensas Gaitanistas de Colombia (AGC), actualmente autodenominados EGC.
Durante su intervención inicial, Álvaro Jiménez realizó un recorrido histórico por los distintos procesos de negociación de paz en Colombia, desde el M-19 en el gobierno de Virgilio Barco, pasando por los acuerdos firmados entre el gobierno de Juan Manuel Santos y las FARC, hasta llegar a la política de paz total impulsada por el actual gobierno del presidente Gustavo Petro.
El funcionario reconoció la complejidad de las más de diez mesas de conversación que actualmente se desarrollan en el país y explicó la importancia del Estado social de derecho como eje fundamental para comprender la construcción de paz. “Buscamos que el grupo transite de la condición de ser un grupo armado ilegal a convertirse en un actor que ejerza una posición positiva dentro de la sociedad, desarmado”, afirmó Jiménez Millán.
Por su parte, Alfonso Mauledoux, delegado de las AGC, explicó que las negociaciones se llevan a cabo en Doha, Qatar, y se refirió a los territorios de Córdoba y Bolívar como algunos de los más golpeados históricamente por el conflicto armado. Mauledoux hizo énfasis en uno de los principales desafíos del proceso: la falta de difusión y la desinformación.
“Los medios y los candidatos esquivan hablar de la paz total y quieren llamarla fracaso total, y no es así”, sostuvo Mauledoux, al tiempo que recalcó que los acuerdos son de naturaleza pública, aunque no cuenten con un cubrimiento constante de los medios nacionales.
En tanto, Armando Woriyú Valbuena centró su intervención en La Guajira, resaltando con orgullo su identidad wayuu y destacando la importancia de comprender las economías locales para entender las dinámicas del conflicto. Desde la bonanza marimbera hasta las actuales crisis en zonas como el Darién, Valbuena señaló el abandono histórico de regiones periféricas por parte del Estado central.
Uno de los mensajes más reiterados durante el conversatorio fue: “Estas negociaciones no son de Gobierno, son de Estado”, así lo expresó Wilton Martínez, quien también figura en los acuerdos, al subrayar la necesidad de que, ante un eventual cambio de gobierno, el próximo presidente permita la continuidad y culminación exitosa de las negociaciones.
Desde la academia, el decano David Luqueta resaltó el papel de las universidades como escenarios naturales para el debate, la pedagogía y la formación de pensamiento crítico, especialmente frente a un tema tan sensible como la paz. “La universidad es el mejor espacio para evitar la desinformación y fortalecer la participación democrática de los estudiantes”, afirmó.
Esta visión fue compartida por la estudiante Maira Pizarro, quien destacó la responsabilidad de los jóvenes en la construcción de un país menos violento y la importancia de estos espacios para su formación académica y ciudadana.
Finalmente, el rector Jorge Senior enfatizó que la Universidad Autónoma del Caribe, a través del Instituto para la paz y la democracia, ha acompañado distintos procesos de paz en el país y reafirmó que la paz debe entenderse como una política de Estado que trascienda los gobiernos. “Colombia necesita paz, tranquilidad y atacar las causas objetivas de la violencia: la pobreza, la exclusión y la falta de oportunidades”, concluyó.
El conversatorio dejó claro que la pedagogía, la participación de las comunidades y el rol activo de la academia son claves para avanzar en la construcción de paz en el Caribe colombiano y en el país.